3 feb 2009

Boletín gastronómico II, Febrero 2009


El romance siempre ha estado asociado con los alimentos. La combinación entre la comida y el amor conforman un matrimonio de tradición. Esto no se limita solamente a los mitos acerca de las cualidades de ciertos alimentos, sino también a la costumbre de que alrededor de la mesa se tejen anécdotas declaraciones de amor, de peticiones de mano y conquistas que se intensifican con sabores y olores que adornan el ambiente.
Por tradición, una mesa llena de detalles románticos, crea un ambiente aún más adecuado para disfrutar de ese momento especial con la persona amada.
No en vano se nombra mucho el refrán de que el amor entra por la cocina. Ese detalle cargado de gusto y olor que sirve para encantar a través de los sentidos a nuestro amor puede ser inolvidable y trascendental. Permite expresarnos y mimar a nuestro par a través de algún platillo cuidadosamente preparado y emplatado.
En cuanto a los mitos acerca de las cualidades de algunos alimentos, no hay ningún fundamento científico que sustente que estas características puedas ayudar en el arte de amar Los antiguos griegos ya conocían la cocina afrodisíaca y las pasiones eróticas que algunos platos provocaban. Se dice que la diosa griega Afrodita sabía preparar filtros de amor y mezclar pócimas para que sus amantes llegasen hasta el delirio. En la Edad Media los europeos descubren este tipo de cocina y le incorporan las especias como pimienta, canela, nuez moscada, el jengibre y la menta. Hoy, toda esta tradición sigue viva y se puede hablar de una cocina erótica y de los manjares afrodisíacos.
Ingredientes como ostras, espárragos, almendras, canela, bananas, albahaca, chocolate, huevos, higos, almejas, apio y ajo, nueces, menta, miel y mariscos son algunas de las comidas a las que se le atribuye un poder afrodisíacos. Sin embargo, ninguno de estos alimentos es milagroso. No hay órgano más poderoso que el cerebro para estimular los sentidos. La mejor receta: una buena dosis de fantasía, algo de cariño y mucha seducción. Al final cualquier cosa podría ser especial si el entorno acompaña de la manera precisa. Sea como sea, siempre es bueno preocuparse de crear momentos especiales en pareja, para celebrar, conversar o simplemente salir de la rutina
También existe la creencia de que los corazones rotos vuelvan a unirse con un buen platillo. Alguno de nosotros alguna vez estando preso de algún mal del corazón anhela profundamente una sopita milagrosa, de esas levanta muertos que nos preparaban nuestras abuelitas llena de magia para levantar el ánimo y regresarnos el entusiasmo.
Consentirse el uno al otro preparando una sugerente comida que despierte los sentidos es una original manera de disfrutar del amor y de la vida. Acaba con el estrés y estimula los instintos. No hay mejor inspiración para cualquier creación culinaria que el amor, honrar a través de nuestra creación ese sentimiento que nos motiva y que halaga a nuestros seres más queridos. Los pretextos nunca faltan, especialmente en este mes del Amor y la Amistad, así que manos a la obra.
Daniela Hache
boletin@epicurea.com.mx

DE LA CAVA

"El vino cuando se bebe con inspiración sincera sólo puede compararse al beso de una doncella."
Nicanor Parra, poeta chileno

A medida que una persona prueba más vinos, su percepción del sabor y sus preferencias personales irán evolucionando. El mejor método para aprender a desenvolverse entre las variedades de vino existentes es beber y catar un vino, lo cual además es más divertido que simplemente aprender a base de estudio. Si por el contrario se toma una copa de vino como si se tratara de un refresco o una cerveza, se estará perdiendo prácticamente cualquier posible sabor que el vino pueda ofrecer.
Para catar un vino usted debe comprender la importancia de observarlo detenidamente, olerlo y probarlo:

 Los colores de los vinos varían en función de la variedad empleada y pueden cambiar a medida que envejecen. Un vino blanco joven tendrá una tonalidad muy pálida, que con el tiempo se vuelve más amarillo. Por el contrario, un vino tinto muestra su color más intenso de joven y pierde poco a poco su intensidad. Incline la copa sobre un fondo blanco para crear un contraste que le permita visualizar perfectamente el color del vino.

 Al oler un vino, cabe hacer un esfuerzo por identificar olores cotidianos. Meter la nariz en la copa es un movimiento frecuente, y aquí no importa si otra persona o fuente interpreta los mismos olores de forma diferente. Si a usted le recuerda el olor a chocolate, miel, manzanas o hierbas, su memoria creará poco a poco una referencia para reconocer aquellos vinos que ya ha tenido oportunidad de probar y comparar otros tantos en el futuro.


 El paladar debería confirmarle lo que ya su nariz le ha dicho, deje que ambos sentidos formen un equipo al juzgar un vino, le aseguro que se sorprenderá. Dejar constancia escrita de los vinos que ha tenido oportunidad de catar es muy importante. No sólo escriba el nombre del vino, sino todas las sensaciones que encontró en él. No hace falta una descripción detallada, con tres o cuatro palabras basta. Este material le servirá para recordar ciertos vinos una vez que haya probado varios y también para medir como su percepción va cambiando con el tiempo.

Sugerencia de ocasión:
Para el mes del amor y la amistad pruebe un Chianti Italiano de Il Molino di Grace, un vino agridulce que hace la boca agua, intrigante con notas de frutos rojos. El Chianti es una de los vinos más famosos de Italia, lleno de historia y tradición. Es un vino suave, de textura ligera y fruta persistente. Equilibrado, fresco y serio. Acompáñelo con una pasta Alfredo a la luz de las velas y brinde a su pareja una velada perfecta.

MH
delacava@epicurea.com.mx

Epicurea. El Placer Gastronómico

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