30 nov 2009

Símbolos y Tradiciones de Navidad



En toda Latinoamérica celebramos la navidad según las tradiciones de cada país. Sin embargo, por tradición, cada mesa ofrece una amplia variedad de iconos de la época, comestible o no comestible. Pero, ¿sabemos el significado de algunos de ellos?
Aquí tenemos un poquito de historia para entretenernos un poco.

Pavo en Nochebuena
El pavo, conocido también como guajolote. Llegó al continente Europeo a través de Hernán Cortés, quien después de degustarlo como regalo de los aztecas decidió llevarlo al viejo continente. En Norteamérica, por tradición, se sirve el pavo, evocando a los ingleses del Mayflower, que desembarcaron en Massachusetts el último jueves de noviembre de 1620. Desde entonces los americanos celebran esa fecha el día de Acción de Gracias con una comida clásica a base de pavo relleno, quedando como tradición en todo el continente para las fechas decembrinas.

Turrón
Para tristeza de los Italianos, no fue la comarca de Cremosa la cuna del turrón. Su origen data del arribo de los árabes a España, específicamente en Jijona.
El primer documento que hablar sobre el turrón es de 1609 y en esta época nació también del tradicional turrón de yema que consumimos en la actualidad.
Dentro de las variedades más populares encontramos los de chocolate y frutos secos, con un origen más reciente para tercera década del siglo pasado.

Uvas con las campanadas de nochevieja
Esta es una tradición relativamente nueva. No obedece a motivos religiosos ni culturales sino netamente económicos. En la Nochevieja de 1909 en España, los cosecheros de esta frutas inventaron esta tradición para deshacerse del excedente que tuvieron en ese año.

Ponche de frutas
Muchos de los platos que podemos desgustar en navidad tienen origen extranjero. Un ejemplo de esto es el ponche cuyo origen no más que el de famoso punch ingles, que no era más que té con pasitas. Sin embargo la astucia del mexicano lo combinó con frutas de la época- tejocotes, lima y guayabas-, canela, flores de Jamaica y demás convirtiéndolo en un delicioso ponche de frutas.

Romeritos
José Luis Curiel, gastrónomo y nutricionista mexicano, afirma que detrás de cualquier platillo se encuentra una historia que muestra cómo se ha ido transformando. Así por ejemplo los romeritos, elaborados con el tradicional mole que baña al quelite, en sus inicios se utilizaba el ahuautli -de atl que es agua y huautli que quiere decir alegría- para elaborar las tortas que los acompañan.
"El amaranto de agua, que es como hueva de chinche acuática que crece en la zona de Texcoco y que se conseguía en el mercado de San Juan, se preparaba en una tortita de huevo acompañando a los primeros romeritos; el camarón es mucho más reciente."

Los alimentos de la cena navideña están cargados de simbolismo, como la nuez que alude a la esperanza o la granada al amor, además de que en un tiempo representaban el poder económico de los comensales.

Sin embargo, si bien todas las tradiciones sufren ciertas modificaciones al paso del tiempo, como sucedió con el conejo y el cordero que han caído en desuso para estas fiestas, hay otras que permanecen, que forman parte de nuestra identidad y de nuestras cocinas. Aunque las recetas siempre varían dependiendo de los trucos y secretos de cada familia. Esperando que esta pequeña muestra de cultura gastronómica nos despedimos por ahora.

De la Cava

Diciembre se ha convertido en una época ideal para compartir con la familia y degustar deliciosos platillos: la receta secreta de la abuelita o el tradicional platillo de familia para la cena de navidad o en el recalentado del día siguiente. Lo cierto es que cualquier ocasión es buena para crear un maridaje gastronómico y en esta ocasión, vamos a tratar un par de vinos ideales para los platillos típicos de diciembre.
Un buen vino sabe bien por sí solo, pero si se desea que dé lo mejor de sí mismo, se necesita combinarlo armoniosamente con algo de comer y, aun cuando la mayoría de las combinaciones pueden ser agradables, no se puede negar que un maridaje desafortunado puede quitarle a la comida y al propio vino toda su gracia.
Una buena sugerencia para los estilos gastronómicos decembrinos es la selección de un vino todoterreno para ser acompañado por una amplia variedad de platillos salados.
Los vinos tintos jugosos y afrutados contienen una gran abundancia de notas frutales, lo que los convierte en vinos sabrosos, refrescantes y muy fáciles de beber, ya sea solos o acompañados de comida. Estos vinos representan el estilo moderno.
Este estilo se puede hallar fácilmente en vinos australianos, norteamericanos, neozelandeses, sudafricanos y sudamericanos. El punto de referencia de este tipo de vino es el merlot chileno: joven, equilibrado y rebosante con notas de moras, ciruelas y grosellas negras. España también produce gran cantidad de tintos suaves y complacientes que responden a este mismo patrón, tales como aquellos procedentes de Navarra o La Mancha. De igual manera, California cuenta con un buen número de merlots y zinfandeles, mientras que Argentina dispone del maravilloso tempranillo, del afrutadísimo bonarda y del jugoso malbec.
Entre las recomendaciones para esta época es el Zuccardi Zeta, presentado por la bodega argentina Zuccardi recientemente. Este vino está elaborado con cepas de Malbec y Tempranillo de la localidad de Santa Rosa y La Consulta, en Mendoza. Este vino es es de color intenso, de aromas complejos en nariz con especias y frutos negros, notas de ciruela, pimientos, tabaco, chocolate, trufas y moras. Al paladar es intenso con un equilibrio entre las frutas y el roble.
Gustosamente no todo es salado. Los hogares mexicanos tienen una unión ancestral con platillos dulces durante Diciembre. El vino no es la excepción.
Los vinos de postre tienen características diferentes que radican en que tienen una carga de azúcar mayor. Los vinos dulces al mezclarlos con los postres se neutralizan y armonizan de maravilla. Estos vinos tienen una nota de acidez elevada que cumple con la función de crear frescura en la boca y eliminar la sensación de cansancio que puede producir el exceso de dulce. Un buen ejemplo de estos vinos son aquellos denominados de cosecha tardía, producidos con uvas dejadas en el viñedo por más tiempo de lo usual. Otros, como los Icewine, sin vinos en los que se congela la uva para concentrar el azúcar. Aunque también existen vinos tintos dulces, tales como el jerez, los vinos blancos hacen un extraordinario acompañamiento con platillos como la tradicional ensalada de navidad.
Para estos casos, pruebe El Gran Divino, producido por la casa Chateau Camou en Ensenada, Baja California, México. La uva chardonnay en conjunto con la sauvignon blanc amalgama los aromas y gustos que nos dan los vinos de cosecha tardía.

Ahora sí, a disfrutar las fechas decembrinas. Bon Appetit…



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